La modelo samaria se ha vuelto a enamorar. El afortunado tiene los ojos verdes, mide 1.80 y es 10 años menor que ella.

Hace más de un año, la modelo y youtuber Toya Montoya vivía entre Colombia e Ibiza. Es más, pasaba más tiempo e el balneario español que en sus país, a donde viajaba con poca frecuencia para atender sus compromisos con las marcas Studio F y Pan Bimbo. El empresario Daniel Busturia la mantenía anclada en tierras lejanas. Estaba tan convencida de la solidez de su relación, que hasta se atrevió a dar el difícil pasó de retirarse de las pasarelas de las ferias de moda nacionales para compartir más tiempo con el hombre que la ayudó a olvidarse de Juan del Mar, el socialité cartagenero que todos conocen por sus rumbas y restaurantes de La Heroica.

El amor de Toya y su ex pareja llegó lejos. No hubo matrimonio, ni estuvieron interesados en planes de boda. Pero, bastó un ritual sin validez legal que acordaron en inicios del noviazgo, por allá en el año 2012. Los novios se tatuaron un corazón, ella en la nunca y en él en uno de sus bíceps, como parte de un pacto, que según ellos, tuvo el mismo valor romántico que la bendición de un cura o la firma de un notario en una escritura matrimonial. El juramento del amor eterno estaba escrito en sus cuerpo. Parecía endeleble. No obstante, de un momento a otro Toya empazó maletas y regresó al país. Atrás quedaron las publicaciones de sus videos en Ibiza, casi todas desde el nido de amor de cristales amplios y arquitectura minimalista que vimos más de una vez en las redes sociales, donde vivía con su novio.

Foto: Instagram @

La samaria, otra vez instalada en Colombia, retomó con fuerza su carrera y el trabajo de filantropía en su natal Santa Marta, mientras daba muestras de la fortaleza y aplomo para superar la tusa, tanto que en Colombiamoda, en Medellín, ventiló un nuevo romance.
Las imágenes de ella con su tortolito, el modelo antioqueño Luis Martín Velásquez, estuvieron a punto de opacar los desfiles de moda, e incluso a las personalidades que se pasearon orondas por Plaza Mayor, el tradicional recinto de las pasarelas paisas.

Foto: @Instagram Toya Montoya

 

De Luis Martín se sabía que era el modelo masculino más cotizado de la agencia Informa, o por lo menos eso publicó la revista ‘Dinero’ en el año 2012. Si bien estaba cotizado, siempre vivió de cara a la estabilidad económica, con los pies en la tierra, con la convicción de que la belleza es un valor pasajero, tanto que estudió gastronomía y asumió el modelaje como una actividad alterna. En el imaginario de la prensa, Luis era sinónimo de Kent, el novio de la Barbie. Un chico plástico, que en el sector de la moda importaban más sus medidas que los rasgos espirituales y las bondades de su personalidad. En el catálogo de Informa lo describen con la frialdad de los números.

Pero, ¿Por qué querríamos humanizarlo si lo importante es que sepa lucir la ropa? El joven, de 26 años, mide 1.80, en camisa es M y el pie, de talla 42, lo calza en zapatillas Converse, su marca favorita. La cuantificación se quedó corta por omitir el número de centímetros que casi siempre llenan la copa del pantoloncillo. Toya y Luis se conocieron en las pasarelas y nutrieron la relación entre la sutileza del satín y la seda de las prendas de vestir que ellos mismos desfilaban. Parece que son el uno para el otro, aunque él se vea un poco menor. La historia apenas comienza, pero con reservas. El amor en las pasarelas algunas veces es tan efímero como un desfile de moda.

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