Ni la mujer más bella del mundo es capaz de soportar quince días de matoneo en las redes sociales, donde los insultos priman por encima de los halagos y piropos. Después de los rumores de que subió de peso, Catriona Gray empezó a hablar coincidencialmente como si viviera una depresión profunda. Muchas brujas se entrometieron en el cuento de hadas que había vivido hasta el momento.

 

Foto: Instagram Catriona Gray

Si alguien conoce la estructura que sostiene al concurso regional de Miss Filipinas, es la actual Miss Universo, Catriona Gray. En dos ocasiones recorrió los laberintos de este certamen, uno de los más boyantes gracias a los ingresos publicitarios, pero a la vez muy cuestionado por imponer patrones de belleza que disocian con el discurso incluyente de las agencias de las modelos plus size. Por allá, también se siente el mensaje feminista, que lo ataca por tratar de empoderar a las mujeres desde la figura y no por el intelecto.

En el año 2016, la señorita Gray fue escogida como la candidata de Miss Mundo de ese país, siempre proclive a adorar a sus reinas de belleza hasta erigirirlas como figuras de culto, tanto o más que en Colombia y Venezuela. Sólo que para ella, no fue suficiente llegar al certamen presidido por la británica Julia Morley. En 2018, Catriona se volvió a inscribir en el Miss Filipinas, con tanta suerte que quedó por encima de otras candidatas que no tenían su experiencia. La joven ya había pasado por la escuela de preparadores que le enseñaron a desfilar y a comportarse frente a las cámaras. El Miss Universe se había convertido prácticamente en su obsesión. Entre sus intereses, el reinado prima a sobre su vocación universitaria.

Foto: Instagram Catriona Gray

No obstante, y seis meses después del unánime triunfo en Tailandia, el cuento de hadas que empezó a vivir mutó a un thriller sicológico, con todos los elementos manidos de este género. La filipinas se transformó en el personaje indefenso que recibió golpes bajos no sólo de la organización, si no de los propios seguidores que pasaron de ensalzarla a lanzarle tomates sin conmiseración.

Foto: Instagram Catriona Gray

Todo empezó cuando su figura refinada como la de una porcelana oriental, que mostraba en los desfiles de baño, se volvía frágil y quebradiza debido a un aparente sobrepeso. “Estás gorda”, le gritaron desde las tribunas de las redes sociales. Ni el mismo Mike Tyson, fuerte y robusto como un toro, hubiera sobrevivido a tanta presión. “La reina parece una vaca”, dijeron otros, en una olímpica sublevación que recordaba a los antimonárquicos del renacimiento. Esta María Antonieta de ojos rasgados se encerró en su apartamento de Nueva York, quizá para escudarse de las innumerables balas de cañón que lanzaban las lenguas viperinas. La prensa, y nos incluimos, nutrió la información que parecía una fake news, con un sustentoso registro fotográfico de la reina, que en realidad no parecía obesa, si no un poco más caderona y cara redonda de lo habitual, como sucedió con Alicia Machado en 1995, cuando estuvo en el certamen que en ese entonces presidía Donald Trump. Si el magnate no respetaba a Lady Di, ni la carrera armamentista de Corea del Norte, tampoco iba a serlo con una venezolana, para completar inmigrante que subió 20 kilos durante el reinado. La llamó Miss Piggy y la puso a sudar en una incómoda rutina de ejercicios frente la prensa, sin saber que a Machado ingería el veneno de la indignación que vomitó años más tarde.

La organización del Miss Universe no se ha pronunciado oficialmente sobre le caso de Catriona Gray, atendiendo que Alicia Machado les dejó una lección inolvidable y es que con las mujeres nadie se debe meter.

Sin embargo, la filipinas escaló aparentemente su malestar hasta las redes sociales, en las cuales dejó ver que algo de su vida de princesita no andaba del todo bien. En su Instagram empezó por decir que las últimas semanas “han sido difíciles debido al bajón que resentió su espíritu”. Como si fuera poco, en las siguientes líneas remarcó un estado de ánimo que no es propio en las reinas de belleza: “Cuando las cosas no están bajo mi control, me ayuda a pensar en que sólo yo puedo resolver esto”. Sin embargo, a las pocas horas, sosprendió con un nuevo post, por fortuna más optimista: “Dejando atrás la negatividad y pensando en un buen inicio de semana”. La imagen que acompañó el texto parecía familiar. Muchos dijeron que se la había tomado hace semanas. En lugar de enviar un parte de tranquilidad, Catriona Gray nutrió una nueva ola de especulaciones, tan duras como la supuesta gordura. Miss Universo va a renunciar publicaron medios como el portal E News , de Estados Unidos. Al cierre re de este texto, ni Catriona, ni sus jefes habían desmentido los rumores.

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