La actriz tomó la decisión, a manera de detox espiritual, para liberarse de las energías ‘pesadas’ que cargaba desde sus anteriores parejas. Lady Gaga y Lenny Krevitz habrían hecho lo mismo, pero sin disciplina. Tarde o temprano se dieron cuenta de que la vida sin orgasmos es sólo una apuesta de los monjes budistas y de los sacerdotes católicos que aún creen en el celibato. A continuación reunimos las opiniones de drapearas y sexólogos de diferentes partes del mundo.
Todas las fotografías son tomadas del Instagram de Luly Bossa

ELENA CRESPI. COLUMNISTA EL PERIÓDICO.
NO AL SEXO. SÍ A LAS CARICIAS.
En una sociedad en la que parece que s enos empuje a vivir nuestra sexualidad confundiendo libertad con libertinaje (cosa que no es buena), debemos tener en cuenta que también existen personas que renuncian a la vivencia de su sexualidad. Lo que quizás me preocupa más, es que algunas de las personas que renuncian a la sexualidad suelen renunciar a cualquier contacto con otro ser humano: abrazos, carícias, etcétera, y eso sí es más alarmante. Los humanos no podemos sobrevivir sin el contacto con otro ser humano. Podemos vivir sin sexo, pero no podemos vivir sin afectividad y contacto.

RAQUEL GRAÑA. TERAPEUTA.
SEX O NO SEX
“Hay estudios realizados en Estados Unidos que afirman que el sistema inmunológico se ve afectado por esta falta de sexo, debilitándolo. Durante las relaciones eróticas se entrena la actividad cardiovascular, lo que favorece la protección de nuestro sistema inmunológico. De todas formas, este estudio se queda un poco escaso, ya que cualquier persona que practica otro tipo de deporte cardiovascular debe generar la misma respuesta de protección. Otras investigaciones hablan de mayor estrés, irritabilidad y mal humor. Aquí debo decir que como en todo, siempre que practiques actividades que te relajen y te estimulen como el deporte, tu cuerpo se sentirá mejor, estarás de mejor humor y tu nivel de estrés será menor”, añade.

VALERIA TASSO. PSICÓLOGA.
¿SIN SEXO Y SIN CHOCOLATE?
“Se puede vivir sin sexualidad y no por ello sentir una carencia: «También se puede vivir sin chocolate, sin música o sin cine y no pasa nada, pero los que lo hacen se pierden algo que enriquece al ser humano, que lo puede hacer crecer y vivir con más intensidad. La ciencia, incluso, lo aconseja como una práctica saludable. Se ha demostrado que las relaciones físicas satisfactorias refuerzan el sistema inmunológico, reducen el estrés y favorecen la memoria, la autoestima y la sensación de bienestar. Aunque también eso se consigue con el deporte. La conclusión es que lo único que puede afirmarse sobre la sexualidad humana es que no admite generalizaciones”.

WALTER GHEDIN. PSIQUIATRA.
¿QUIERES EVITAR LOS RESFRIADOS CON UNA FAENA?
«Existen momentos o etapas en las que el deseo se apaga y se establece en las parejas un acuerdo tácito de ‘estar juntos pero sin sexo’. También es importante entender que hay personas que están solas pero no quieren exponerse a encuentros conflictivos o que pueden lastimarlas en el futuro. Aunque no aparezca, el sexo siempre está. Lo esencial de esta actividad, muchas veces, trasciende la necesidad corporal: practicarlo es uno de los mejores ejercicios cardiovasculares que hay, según numerosos estudios científicos. Uno de ellos, encabezado por la Universidad de Tuffts, en Massachusetts, Estados Unidos, arrojó que el sexo genera inmunoglobulina A (IgA), uno de los anticuerpos que ayuda a prevenir infecciones y resfriados. Pero hay más, practicarlo dos veces por semana aumenta en un 30% los niveles de este anticuerpo. El encuentro íntimo es una parte fundamental de la vida. No importa si se está en pareja o no, es indistinto. Se siente el deseo, la intensidad del amor, del placer y uno se entrega al otro sin perder la individualidad. Tenemos la capacidad innata de proyectar la vida en compañía, en donde el gran desafío de ser singulares es hacerlo bajo una experiencia íntima compartida. Las hormonas sexuales son claves. Aquellas que intervienen en este comportamiento, al perder actividad, dejan de segregar sustancias que afectan directamente el estado de ánimo y la motivación de las personas”.

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